No soy mucho de dibujar retratos. Aunque me gusta practicar dibujar rostros, nunca me ha gustado hacer dibujos de otras personas, no importa si las conozco o no. Y es por eso que se siente raro tener el deseo de dibujar a alguien.
La última vez que me pasó fue hace no mucho, y aunque no me arrepiento de haber dibujado a esa persona, ahora mismo me hubiera gustado no hacerlo. Cada vez que veo esos dibujos me entra el recuerdo de lo que fue tener un vínculo con él: nada demasiado íntimo, ni del todo agradable o desagradable, pero que en su momento me hizo sentir algo viva y también estresada por la forma en que convivíamos.
Ambos nos pudimos identificar con el otro y de alguna u otra forma, darnos el apoyo que nos faltaba, pero poco a poco esto se fue volviendo demasiado desgastante para los dos hasta que ya no pudimos más y el contacto terminó. Ya ninguno estaba dispuesto a seguir hablando con el otro. Mi corazoncito de pollo se hizo caldo ante esta decisión, pero fue lo mejor, no me imagino que ahora mismo siguiéramos de la misma forma, sería como alguna manera de autodestrucción, porque mis vínculos nunca terminan de ser sanos.
Le agradezco que me haya hecho sentir algo después de tanto tiempo...
Pero volviendo al tema, estos dibujos fueron una forma de salir de la zona de confort de ambos. Por mi parte porque no suelo dibujar retratos y mucho menos de personas que conozco. Para él, porque tuvo que tomarse fotos para mis referencias cuando no le gustaba hacerlo.
Aviéntenme una musa, necesito que alguien me inspire para dibujar ya.

Pues te quedaron muy bellos y que bueno que pudieras alejarte de una relación que sabías que no te haría bien. Ya verás que el beso de la musa llega cuando menos te lo esperas ♥
ResponderEliminarGracias ✨espero que sí
ResponderEliminar