- Un mes que se estiró demasiado.
- Unos colores que todavía no conocía.
- La punta de algo nuevo.
- Una caja que llegó con demasiadas posibilidades.
- Pequeñas cosas que encontraron nuevos hogares.
- Un regalo que no quiso quedarse.
- Una hoja llena de intentos.
- Un agujero donde desaparecieron varias horas.
- El sonido de lo mismo otra vez.
- Un día que se escondió detrás de otro.
6.9.26
Cosas que el gato guardó en agosto
21.8.26
Me estoy pudriendo
Últimamente siento que algo no está bien conmigo, aunque no sé exactamente qué es y tampoco creo que sea algo que pueda arreglar simplemente descubriendo qué estoy sintiendo. Hay días en los que estoy triste y sé que estoy triste, otros en los que me siento sola aunque no esté sola, otros en los que algo me da culpa y no sé ni siquiera si debería sentirme culpable, y también están esos momentos en los que alguien intenta acercarse a mí y lo único que quiero es alejarme, aunque unos minutos antes hubiera estado deseando que alguien lo hiciera. Es extraño porque no siempre quiero dejar de sentir esas cosas, a veces incluso quiero sentirlas, quiero poder entenderlas y saber qué hacer con ellas, pero cuando finalmente están ahí se sienten mucho peor de lo que imaginaba.
15.8.26
El Archivo del Gato sin Nombre
Hace un tiempo empecé a darme cuenta de que tenía demasiadas cosas guardadas en demasiados lugares. Ideas en hojas sueltas, dibujos que todavía no sabía en qué se iban a convertir, referencias, paletas de colores, materiales que tenía físicamente, personajes, conceptos a medio desarrollar y un montón de pequeñas cosas que en algún momento habían parecido importantes. Algunas estaban en cuadernos, otras en carpetas de la computadora y otras simplemente existían porque recordaba que alguna vez había pensado en ellas. Así nació la idea del Archivo del Gato sin Nombre.
Al principio no era una aplicación. Era solamente la idea de tener un lugar donde pudiera guardar todas esas cosas sin tener que decidir constantemente dónde pertenecían. Quería poder registrar una idea aunque todavía no supiera en qué iba a convertirse, relacionarla después con una ilustración, una paleta o un personaje y, sobre todo, poder volver a encontrarla cuando la necesitara.
Durante un tiempo pensé en hacer algo mucho más sencillo. Una especie de catálogo donde pudiera guardar cosas y marcarlas como terminadas. Pero mientras lo iba construyendo me di cuenta de que eso no era realmente lo que quería. No necesitaba solamente una lista. Quería construir un pequeño archivo que pudiera crecer junto con todo lo que fuera haciendo.
Y así terminó convirtiéndose en una aplicación de escritorio.
7.8.26
Cosas que he hecho y no merecen una entrada completa
Llevo ya mucho tiempo posponiendo esta entrada y se van acumulando cada vez más cosas, lo que me hace posponerla más porque no sé ni por donde empezar a escribir. Probablemente incluso ya he olvidado algunas de las osas que he hecho y ni siquiera van a aparecer aquí, pero bueno...
3.8.26
Cosas que el gato guardó en julio
- Un cajón que ya no cerraba.
- La costumbre de guardar cosas aunque no hubiera espacio.
- Una puerta que todavía no sabía si se iba a abrir.
- Un nombre escrito demasiado arriba.
- Una caja llena de pruebas casi iguales.
- Una línea que se negó a pasar por donde debía.
- El impulso de desarmar algo solo para preguntar por qué.
- Algo que parecía aterrador hasta que dejó de serlo.
- Un montón de figuras esperando.
- La idea de que quizás no era el poblema.
12.7.26
"Que cagado sería ganar"
Siempre he dicho que me gusta mi carrera, pero no de una forma particularmente intensa. Me gusta aprender cosas nuevas, resolver problemas y desarrollar proyectos, pero nunca fui de buscar concursos o actividades extra relacionadas con la carrera. Asumía que esas cosas eran para personas mucho más apasionadas que yo.
Si soy sincera, nunca tuve mucho interés en participar en el Hackatec. No porque me pareciera una mala idea, simplemente era una de esas cosas que veía desde lejos y asumía que eran para otro tipo de personas. Por eso resulta extraño que haya terminado participando.
Un profesor nos habló del evento el último día de registro. Entre comentarios, dudas y decisiones tomadas a última hora, terminé inscribiéndome junto con mis amigos. Después formamos un equipo con personas con las que no esperaba trabajar y, antes de que pudiera pensarlo demasiado, ya estábamos registrados.
Después de registrarnos ya no teníamos tantas ganas de participar. No ocurrió nada en particular, simplemente desapareció el entusiasmo inicial y apareció el arrepentimiento de haber aceptado participar a último momento. Recuerdo que entre mis amigos y yo esperábamos que sucediera algo que nos impidiera ir, cualquier cosa: un problema con el registro, algún cambio de último momento (como que volviera a cambiar el semestre límite para participar), cualquier excusa razonable para decir "bueno, al menos lo intentamos". Pero nada pasó, incluso lo que pudimos utilizar como excusa fue resuelto bastante rápido y al final terminamos presentándonos.