No ha habido tormenta, ni ruido fuerte, ni pasos persiguiéndome… y aun así, algo no se ha ido. Es como si el aire estuviera un poco más pesado desde hace varios días. Camino, me detengo, vuelvo a caminar… pero no encuentro un lugar donde el cuerpo quiera quedarse quieto.
He revisado mis huellas. Todas son mías. Ninguna parece peligrosa. Y aun así, sigo mirando detrás de mí.
A veces creo que ya pasó, que ya puedo sentarme, cerrar los ojos, dormir un rato sin pensar. Pero entonces algo pequeño se mueve dentro, no sé qué es, pero vuelvo a levantar la cabeza, como si hubiera olvidado algo importante… aunque no sepa qué.
