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6.9.26

Cosas que el gato guardó en agosto

  1.  Un mes que se estiró demasiado.
  2. Unos colores que todavía no conocía.
  3. La punta de algo nuevo.
  4. Una caja que llegó con demasiadas posibilidades.
  5. Pequeñas cosas que encontraron nuevos hogares.
  6. Un regalo que no quiso quedarse.
  7. Una hoja llena de intentos.
  8. Un agujero donde desaparecieron varias horas.
  9. El sonido de lo mismo otra vez.
  10. Un día que se escondió detrás de otro.

15.8.26

El Archivo del Gato sin Nombre

 Hace un tiempo empecé a darme cuenta de que tenía demasiadas cosas guardadas en demasiados lugares. Ideas en hojas sueltas, dibujos que todavía no sabía en qué se iban a convertir, referencias, paletas de colores, materiales que tenía físicamente, personajes, conceptos a medio desarrollar y un montón de pequeñas cosas que en algún momento habían parecido importantes. Algunas estaban en cuadernos, otras en carpetas de la computadora y otras simplemente existían porque recordaba que alguna vez había pensado en ellas. Así nació la idea del Archivo del Gato sin Nombre.

Al principio no era una aplicación. Era solamente la idea de tener un lugar donde pudiera guardar todas esas cosas sin tener que decidir constantemente dónde pertenecían. Quería poder registrar una idea aunque todavía no supiera en qué iba a convertirse, relacionarla después con una ilustración, una paleta o un personaje y, sobre todo, poder volver a encontrarla cuando la necesitara.

Durante un tiempo pensé en hacer algo mucho más sencillo. Una especie de catálogo donde pudiera guardar cosas y marcarlas como terminadas. Pero mientras lo iba construyendo me di cuenta de que eso no era realmente lo que quería. No necesitaba solamente una lista. Quería construir un pequeño archivo que pudiera crecer junto con todo lo que fuera haciendo.

Y así terminó convirtiéndose en una aplicación de escritorio.

3.8.26

Cosas que el gato guardó en julio

  1.  Un cajón que ya no cerraba.
  2. La costumbre de guardar cosas aunque no hubiera espacio.
  3. Una puerta que todavía no sabía si se iba a abrir.
  4. Un nombre escrito demasiado arriba.
  5. Una caja llena de pruebas casi iguales.
  6. Una línea que se negó a pasar por donde debía.
  7. El impulso de desarmar algo solo para preguntar por qué.
  8. Algo que parecía aterrador hasta que dejó de serlo.
  9. Un montón de figuras esperando.
  10. La idea de que quizás no era el poblema.

2.7.26

Cosas que el gato guardó en junio

  1. Un lugar nuevo dónde podía existir sin explicar demasiado.
  2. La duda de cómo deben separarse las cosas.
  3. Una hoja negra donde aún quedaba espacio.
  4. Un reloj sin manecillas, por si un día lo necesitaba.
  5. Tres palabras que no quiso usar.
  6. Una señal de vida hecha con garabatos.
  7. Una frase que parecía pequeña, pero no lo era.
  8. El intento de ordenar algo que no quería ordenarse.
  9. Una etiqueta vacía, doblada por la mitad.
  10. La duda de si algo puede ser una herida y algo más al mismo tiempo.

17.6.26

El problema de que las cosas salgan bien

Día incierto, hora indeterminada

Durante mucho tiempo pensé que encontrar algo sería suficiente, no sabía exactamente qué, un nombre, una respuesta, una pista o cualquier cosa que pareciera importante. Me parecía que el verdadero problema era no encontrar nada. Por eso salía a caminar, revisaba cajas olvidadas en algún rincón, abría puertas extrañas y llenaba páginas de esta bitácora con preguntas que no sabía responder. Estaba convencido de que, tarde o temprano, encontraría algo que lo explicara todo, una señal lo bastante clara para entender quién era, hacia dónde iba o qué debía hacer después. Mientras esa señal no apareciera, podía seguir buscando, mientras no hubiera respuestas, podía seguir haciendo preguntas y mientras no encontrara nada, todavía no era necesario decidir nada.

Hace poco me di cuenta de algo incómodo. Sí he encontrado cosas, tal vez no tantas como imaginaba cuando empecé, pero sí más de las que tenía entonces. Encontré una casa donde quedarme, un taller lleno de objetos olvidados, herramientas que poco a poco he aprendido a usar, caminos que antes no estaban y habilidades que no sabía que poseía. Incluso he encontrado algunos compañeros de viaje, aunque algunos solo aparecieron por un momento antes de desaparecer nuevamente entre los árboles. Si analizo con honestidad, es evidente que ya no estoy en el mismo lugar donde empecé.

Y aún así sigo sintiendo que me falta algo.

5.6.26

Ruido

Día incierto, hora indeterminada.

Hoy regresé a mi cabaña con la cabeza llena de ruido. No era un ruido que pudiera escucharse desde afuera ni algo que hubiera entrado conmigo por la puerta. Era más bien una sensación extraña, como si hubiera caminado durante horas cargando un saco invisible sobre los hombros. Las palabras exactas ya empezaban a borrarse mientras avanzaba por el camino de regreso, pero la sensación seguía ahí, pegada entre el pelaje y el suéter, ocupando espacio incluso cuando intentaba pensar en otra cosa.

Intenté distraerme con algunas tareas pequeñas. Ordené un poco el taller, acomodé algunas cosas que estaban fuera de lugar y hojeé la bitácora sin encontrar nada que quisiera escribir. Sin embargo, el silencio a mi alrededor no lograba hacer desaparecer lo que traía encima. Era como si ciertas palabras dejaran residuos, pequeñas astillas difíciles de encontrar y todavía más difíciles de sacar. Aunque el lugar estaba tranquilo, seguía sintiendo ese cansancio raro que aparece cuando uno pasa demasiado tiempo rodeado de cosas que preferiría no escuchar.

3.6.26

Estoy aburrido

Hoy me desperté sin ganas, sin pistas que seguir ni nada que rasguñar.

El sol entraba suave, como si no quisiera molestar. Y aún así, me molestó. No porque diera luz, solo por no traerme nada nuevo.

Caminé un poco por mi cabaña; probé morder una hoja seca, pero no sabía a nada interesante; subí a la mesa, me bajé y me subí otra vez; me tiré en el suelo; me cambié de rincón. Nada estaba mal, pero nada me llamaba.

1.6.26

Cosas que el gato guardó en mayo

  1.  Un cansancio extraño que no se parecía al de otras veces.
  2. Cuatro respuestas cortantes envueltas en periódico.
  3. La sensación de caminar con una piedra dentro del pecho.
  4. Dos días que se sintieron desenfocados por las orillas.
  5. El primer rastro de un camino nuevo dibujado por alguien más.
  6. Una caja llena de objetos afilados.
  7. Un rincón del taller que volvió a ver la luz.
  8. La sospecha de que algo dentro de él está intentando repararse.
  9. Tres palabras que dijo con demasiada fuerza.
  10. Cinco palabras que que se guardó cuando habría sido mejor decirlas.

3.5.26

Cosas que el gato guardó en abril

  1.  Un intento que no salió como esperaba.
  2. Una pequeña decisión que parecía insignificante, pero no lo era.
  3. Dos dudas que siguen sin respuesta.
  4. El silencio acumulado de varios días
  5. Una chispa de motivación, que se apagó más rápido de lo que pensó.
  6. Dos bolitas empezadas con ganas, y terminadas con paciencia.
  7. La decisión de no ir.
  8. Garabatos a medio camino.
  9. Líneas inconclusas que acabaron en fracaso.
  10. Pequeños gustos que duraron poco.

5.4.26

Cosas que el gato guardó en marzo

  1. Un día que no pasó nada, pero se sintió extraño.
  2. Cuatro intentos de empezar algo que dejó a la mitad.
  3. Una tranquilidad sospechosa.
  4. Dos conversaciones que terminaron antes de lo que quería.
  5. La sensación de ocupar algo que no le corresponde.
  6. Un recuerdo que no estaba completo.
  7. El impulso de desaparecer sin explicación 
  8. Una idea que parecía importante.
  9. Un momento pequeño, que casi lo hizo sentirse bien.
  10. La incomodidad de que todo estuviera relativamente calmado.

Cosas que me salvaron estos días

 No hice grandez hazañas. Tampoco hice descubrimientos importantes ni cosas nuevas en el mapa. Estos días no se sintieron como avanzar... más bien, fue como quedarse quieto sin saber por qué. Pero incluso en los lugares donde no pasa nada, algo siempre me sostiene y creo que esta vez fueron cosas pequeñas.

Me salvó encontrar un rayo de luz en el suelo y quedarme ahí más tiempo del necesario, como si el tiempo pasara conmigo.

Me salvó el sonido de lo cotidiano... pasos, puertas, voces lejanas... recordándome que el mundo seguía existiendo aunque yo no me sintiera parte de él.

26.3.26

El mapa se siente raro

No ha habido tormenta, ni ruido fuerte, ni pasos persiguiéndome… y aun así, algo no se ha ido. Es como si el aire estuviera un poco más pesado desde hace varios días. Camino, me detengo, vuelvo a caminar… pero no encuentro un lugar donde el cuerpo quiera quedarse quieto.

He revisado mis huellas. Todas son mías. Ninguna parece peligrosa. Y aun así, sigo mirando detrás de mí.

A veces creo que ya pasó, que ya puedo sentarme, cerrar los ojos, dormir un rato sin pensar. Pero entonces algo pequeño se mueve dentro, no sé qué es, pero vuelvo a levantar la cabeza, como si hubiera olvidado algo importante… aunque no sepa qué.

14.1.26

Cosas que el gato guardó el último mes

  1.  Una preocupación doblada en forma de barquito.
  2. Tres suspiros que no encontraron destinatario.
  3. Un silencio que pesaba más de lo que parecía.
  4. Una duda escrita en un papelito arrugado.
  5. El resto de un sueño bonito que se rompió al despertar.
  6. Una palabra amable que escuchó sin querer.
  7. Un hilo suelto de una amistad antigua.
  8. Un recuerdo que decidió no abrir todavía.
  9. Las ganas de hacer algo nuevo, escritas con lápiz.

Cómo se cierra una herida en silencio

No hace falta tocarla.
Ni soplarla.
No sé exactamente dónde está.
Solo sé que a veces duele.
O arde.
O pica, como si pidiera que la rasque... pero no me atrevo.

No la he visto. Nunca me he quitado este suéter.
Tal vez por miedo, o costumbre, o porque me he dicho que no es importante. 

13.1.26

Estambre negro

Día incierto, hora indeterminada

Hoy comencé a caminar por mi taller sin saber bien por qué. Lo hice como quien busca algo que no tiene nombre todavía. Entre botones, hilos deshilachados y agujas de muchas vidas, encontré un ovillo negro decolorado. Tenía la textura de las cosas que han esperado demasiado tiempo sin volverse polvo.

No sabía tejer, pero mis patas parecían recordar algo que mi cabeza todavía no. Tomé el estambre, lo pasé entre mis garras, enredé, tiré solté y luego una y otra vez. No seguía un patrón, pero el ritmo me sostuvo.

La flor en el patio

Día incierto, hora indeterminada

Hoy me senté en el borde del techo a observar cómo el viento se llevaba las palabras que no dije.

No era un día especialmente triste, ni especialmente claro. Simplemente era uno de esos días en que el corazón se siente como una habitación en la que alguien dejó una ventana abierta y no sabe por qué.

12.1.26

En donde empieza el silencio

 Hoy desperté.

Pero no sé si es la primera. EL suelo estaba blanco, como si alguien hubiera borrado un dibujo.

No hay puertas, solo este suéter y mis ojos que no saben cerrarse.

Todo se siente lleno de eco, como si el aire recordara cosas que yo no.

Encontré este cuaderno al lado de mi sombra. Así que lo escribiré todo aquí, mientras me invento a mí mismo. Escribiré lo que nadie más entiende.

Y también decidí que tengo una misión: encontrar mi nombre.


7.1.26

No sentí pena, pero sí asco

 Día incierto, hora indeterminada

Hoy seguí un rastro que no quería seguir.

No porque fuera peligroso, sino porque e aire a su alrededor estaba torcido, como si alguien hubiera movido las cosas sin avisar. Era un olor conocido, pero revuelto; algo que antes me resultaba tibio, pero ahora era áspero.

Me acerqué igual, más por costumbre que por voluntad.

Y ahí lo vi: un resto de algo que alguna vez guardé con cuidado, ahora transformado en una mezcla rara. No estaba roto del todo, pero tampoco entero. Solo... distorsionado.