De solo pensar en todos los trámites que vienen a partir de ahora me dan ganas de darme de baja, pero de la vida. No tengo ganas de realizar todos los procesos necesarios para terminar y sinceramente tampoco tengo muchas ganas de salir.
Para este punto, pensaba que ya sabría que hacer o siquiera que tendría ganas de algo más, pero parece que nada ha cambiado desde mi niñez. Qué es lo que está mal conmigo? Por qué no puedo disfrutar de estar viva? Solo me hundo una y otra vez. Aunque tampoco es que haga mucho para tratar de mejorar porque estoy tan acostumbrada a sentirme mal, que cuando me siento mínimamente bien es extraño y vuelvo a lo mismo.
Pero volviendo al tema. Pensar que tengo que ir todos los días a clases me causa demasiada pesadez. Me estaba quejando de que me siento aislada, pero ahora mismo solo quisiera pudrirme en mi cama y ya no levantarme otra vez.
No imaginé que volver a ver a las personas con las que sí me gusta trabajar me causaría el rechazo que tengo ahora. Ni que decir de los maestros. Pensé que ya no vería a aquel que es incómodo y por desgracia me lo volví a encontrar, sigue tan raro e incómodo como siempre. No tengo ganas de cruzarme con los demás.

Entiendo perfectamente como te sientes, es extraño pasar de querer socializar (y en mi caso, no poder hacerlo), a simplemente no querer ver a nadie nunca, es agotador incluso respirar.
ResponderEliminarPero desde el fondo de mi mente y corazon te digo que no siempre sera asi, son momentos de la vida que aun que no lo creas se aprende algo, me senti como tu variosss años, años que me aislaba y cuando lograba ir a clases lloraba toda la mañana, pero creeme que se logra salir, te mando muchas fuerzas y un abrazo, no todo es para siempre
saludos