Hace no mucho iba caminando con un amigo, cuando nos detuvimos un momento para mirar al cielo. Era un atardecer bonito, el cielo seguía siendo azul, con una línea naranja atravesándolo mientras el sol empezaba a bajar, acompañado de nubes blancas grandes que hacían que todo se sintiera tranquilo. Entonces él dijo:
"Se ve bien padre el cielo"
Yo respondí:
"Sí, se ve muy bonito"
Y después de unos segundos me dijo:
"Ya ves? Por cosas como esa vale la pena seguir viviendo"
Fue entonces que dejé de ver al cielo para verlo a él con cierta confusión mientras me reía un poco, de esas veces en que la risa sale involuntariamente por la incomodidad y no porque haya causado gracia.
Porque entendía lo que quería decir. El cielo sí era bonito, solo que yo no sentía nada al verlo. Todo se veía como una escena de película en la que los personajes se sientes agradecidos de estar vivos, y aún así, yo no sentí nada.
No nada en absoluto, supongo que sí pensé que era bonito, pero solo eso, "bonito" de una forma vacía. Porque incluso cuando sé que debería sentirme feliz o al menos un poco en paz, la tristeza sigue ahí, ocupándolo todo, haciendo que cualquier emoción se sienta demasiado lejana. A veces ya ni siquiera sé si lo que siento de verdad es tristeza.
Y creo que una de las cosas más difíciles de tener una tristeza profunda es saber que las personas a tu alrededor están intentando ayudarte y no poder reaccionar como esperan. No porque no quieras, o porque no valores ese esfuerzo, ni porque disfrutes de sentirte mal. Simplemente porque no puedes.
A veces las personas hablan de amor, de las pequeñas cosas, de los momentos bonitos, como si fuera una especie de llave que automáticamente debería abrir algo dentro de nosotros. "Mira el cielo", "escucha esta canción", "piensa en las personas que te quieren", "come algo rico", "sal a caminar un rato".
Y de verdad entiendo que lo dicen con cariño. Sé que esas personas tienen la intención de ayudar de verdad, pero cuando llevas demasiado tiempo sintiéndote triste, llega un momento en que incluso las cosas buenas son solo eso, cosas buenas, pero vacías. No es que el mundo deje de tener cosas bonitas, es que dejas de poder sentirlas.
Pienso que parte del problema es que las personas que sí pueden sentir felicidad en las cosas pequeñas asumen que cualquiera debería poder hacerlo. Cuando ven un atardecer bonito, realmente sienten algo: calma, paz, felicidad, nostalgia, aunque sea por un momento. Y como para ellos esas pequeñas cosas sí significan algo, creen que también te pueden salvar a ti, por eso intentan compartirlas contigo.
Te enseñan canciones, te mandan fotos, te hablan de comida rica, de mascotas, de personas que te quieren y de planes a futuro. Intentan recordarte que el mundo todavía tiene cosas bonitas porque ellos genuinamente sienten algo con ello y creen que debería ayudarte a quedarte. Y supongo que de alguna manera tiene sentido, porque cuando alguien encuentra algo que le da un poco de felicidad, lo natural es querer compartirlo con los seres queridos. El problema es que muchas veces no entienden que una tristeza profunda no funciona así.
No es que no vea las cosas bonitas, las veo. Veo el cielo naranja con morado al atardecer, a la gente riéndose, escucho canciones bonitas, entiendo que hay personas que me quieren. De verdad entiendo por qué alguien podría sentirse feliz con todo eso, simplemente yo no puedo sentirlo de la misma manera. Y por más que intente explicarlo, la mayoría de veces las personas siguen insistiendo, porque no logran comprender cómo alguien podría mirar algo tan bonito y seguir sintiéndose vacío.
Supongo que también tiene que ver con que muchas personas intentan ayudar desde lo que a ellas les funcionó alguna vez. Si salir con amigos les ayudó a sentirse mejor, creen que también te ayudará a ti; si encontrar un nuevo hobbie las hizo recuperar las ganas de vivir, intentan convencerte de hacer lo mismo; si un atardecer, una canción, o el cariño de alguien logró sacarlas de un mal momento, asumen que esas mismas cosas también deberían poder ayudarte. Y no las culpo por pensar así.
Cuando alguien logra sobrevivir a una tristeza muy grande, naturalmente quiere compartir las cosas que lo ayudaron a salir de ahí. El problema es que no todas las tristezas se sienten y viven iguales. Lo que salvó a una persona puede no significar nada para otra y a veces eso es lo que resulta tan difícil de entender para quiénes todavía logran sentir algo con "las cosas bonitas de la vida".
Desde esas perspectivas puede sentirse absurdo, "cómo que eso no ayuda?", "cómo que no sientes nada?", "por qué sigues triste?".
Pero la tristeza profunda no desaparece solo porque el mundo todavía tenga algo bueno, porque a veces, incluso las cosas buenas terminan sintiéndose completamente ajenas, como si estuvieran hechas para todos menos para ti. Y entonces empieza otro conflicto:
La culpa
Porque de alguna manera sabes que deberías sentir algo, que otras personas sí logran encontrar felicidad en esas cosas, que alguien está tratando de darte motivos para quedarte, para sentirte mejor y seguir adelante. Pero aún así, por más que lo intentas, nada cambia realmente. Es extraño sentirse culpable incluso por no poder sanar correctamente.
A veces creo que las personas imaginan la tristeza como alguien que solo necesita suficiente amor para mejorar, como si abrazar a alguien pudiera arreglar todo. Y me gustaría decir que sí funciona así, que el cariño siempre basta, pero no siempre basta (no quiero decir que no hay personas a las que esto les funcione).
Porque también he estado del otro lado, he querido ayudar a personas que parecían hundirse cada vez más sin importar cuánto tiempo intentes acompañarlas y sé lo cansado que es. Conozco cómo poco a poco empieza a doler sentir que nada de lo que haces funciona realmente, que cada conversación termina igual y que cada intento de ayudar se siente inútil. Y aunque nadie quiera admitirlo porque se escucha feo, sí desgasta amar a alguien que siempre se siente mal.
No porque esa persona sea mala ni porque no merezca cariño. Solo llega un momento en que la tristeza empieza a llenar todos los espacios y termina consumiendo también a quienes intentan quedarse cerca.
Pero del otro lado también es agotador existir sintiendo constantemente que debes mejorar para tranquilizar a los demás. Escuchar palabras de ánimo cuando ya no puedes creer en ellas e intentar responder bien a las personas que te quieren aunque por dentro te sientas completamente vacío.
A veces insisten tanto en que encuentres algo que te haga feliz que te terminas sintiendo todavía más roto por no poder lograrlo. Como si estuvieras fallando también en algo tan básico como sentir.
Lo peor de todo es que ninguna de las partes está equivocada. La persona que intenta ayudar lo hace porque ama y la persona triste no mejora porque no puede. Ambos terminan cansados y sintiéndose impotentes, lastimándose mutuamente aunque se quieran.
Probablemente por eso este tipo de tristeza se siente tan solitaria, porque llega un punto en el que ya no solo luchas con tu propia tristeza, también con la frustración de las personas que quieren ayudarte y no entienden por qué no está funcionando. Empiezas a sentir que deberías reaccionar mejor, sentirte agradecido y salvarte con las mismas cosas que ayudaron a otros, pero no importa cuanto lo intentes, ni siquiera sabes cómo explicarle a alguien que no estás rechazando su cariño, que sí escuchas sus palabras y sigues sus consejos, que sí entiendes lo que intentan hacer por ti. Solo que hay algo dentro tuyo que no sabe como sentirse bien.
Aún veo los atardeceres. El cielo sigue siendo bonito, los colores siguen ahí, como aquella vez. El problema no es encontrar belleza en el mundo, es no saber cómo sentirla.
holaa entiendo bastante ese pensamiento y mas cuando viene con la falta de motivación de hacer algo que te gusta mucho, btw estoy impresionado por como escribes y me gusta el diseño de tu blog
ResponderEliminarEs como un círculo vicioso en dónde no hago nada por la falta de motivación y al mismo tiempo falta motivación porque no hago nada.
Eliminar