Hace unos meses volví a pensar en DRAMAtical Murder. Han pasado aproximadamente diez años desde la primera vez que lo jugué, y creo que nunca lo disfruté como debía hacerlo. Así que esta vez decidí comprarlo en vez de jugarlo pirata, además de que hace poco salió un nuevo parche en español que parece ser mucho mejor que el que usé antes.
La primera vez que llegué a él fue desde una curiosidad muy distinta. Era adolescente y, siendo honesta, lo que más me llamaba la atención eran las escenas explícitas, porque en ese momento eso era prácticamente todo lo que rodeaba al juego en internet. En ese entonces no me detuve realmente a pensar en la historia, en los personajes o en todo lo que intentaba contar. Solo quería llegar a “esas escenas”.
Y tampoco quiero fingir ahora que esa parte no importa, porque claramente sí importa. Las escenas explícitas son parte de la experiencia del juego y de la forma en la que construye muchas relaciones, emociones y momentos incómodos o vulnerables entre personajes. Sería raro intentar separar completamente una cosa de la otra, porque el juego tampoco está hecho para eso. Obviamente las escenas explícitas son una parte importante de la experiencia completa.
Creo que la diferencia es que antes yo veía esas escenas como el objetivo principal, y ahora quiero verlas como parte de algo mucho más grande. Y creo que eso hizo que me perdiera gran parte de la experiencia. Aunque en su momento también me sentí un poco mal por eso y terminé agradeciendo mucho que el juego tuviera opciones como avance rápido o volver a la última decisión, porque eso me permitía regresar a partes de la historia para entender un poco de contexto antes de las escenas explícitas. Y fue justo ahí cuando me di cuenta de que la historia realmente era interesante. Lo suficiente para empezar de nuevo y esta vez sí leer todo después de terminar mi primera ruta, que fue la de Crear.
También recuerdo que en ese tiempo mi “ruta favorita” era la de Virus y Trip, aunque realmente ni siquiera era una ruta como tal, sino un final malo. Pero había algo en ellos que se me quedó grabado durante mucho tiempo. Creo que parte de eso también tenía que ver con los CD dramas. Me gustaba muchísimo escucharlos porque los seiyuus hacían un trabajo increíble dándole personalidad a cada personaje y como buena adolescente con gusto por el yaoi, los CD dramas eran mucho más explícitos que el propio juego. Incluso ahora sigo pensando que gran parte de lo mucho que me encariñé con algunos personajes vino de escuchar sus voces dentro y fuera del juego.
Siento que en ese entonces no tenía la paciencia ni la forma de verlo como una historia completa, al menos al principio. Recuerdo cosas muy específicas: ciertos personajes, algunas rutas, canciones y momentos que se quedaron conmigo por años, pero al mismo tiempo siento que nunca entendí realmente el juego. Ahora quiero volver a jugarlo, pero hacerlo bien esta vez.
Ya no desde la emoción de una adolescente buscando algo impactante, sino desde un lugar mucho más tranquilo. Quiero poner atención a los diálogos, a los detalles, a las relaciones entre personajes y a todo eso que probablemente ignoré la primera vez. También creo que con el tiempo uno cambia la forma en la que conecta con las historias, y siento que este es uno de esos juegos que pueden sentirse completamente distintos dependiendo del momento en el que los juegues.
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