7.1.26

No sentí pena, pero sí asco

 Día incierto, hora indeterminada

Hoy seguí un rastro que no quería seguir.

No porque fuera peligroso, sino porque e aire a su alrededor estaba torcido, como si alguien hubiera movido las cosas sin avisar. Era un olor conocido, pero revuelto; algo que antes me resultaba tibio, pero ahora era áspero.

Me acerqué igual, más por costumbre que por voluntad.

Y ahí lo vi: un resto de algo que alguna vez guardé con cuidado, ahora transformado en una mezcla rara. No estaba roto del todo, pero tampoco entero. Solo... distorsionado.

Lo observé un momento, intentando recordar por que me había importado tanto. Pero no encontré la emoción correcta. Solo una sensación espesa, como si me hubiera quedado atrapado en una sombra que ya no me pertenece.

No sentí pena, pero sí asco.

Un asco silencioso, sin dramatismo; de esos que se quedan en la garganta como una advertencia no tan amable. No era odio, ni tristeza. Era simplemente la certeza de que algo que antes era suave, ya no lo es. Que tocarlo de nuevo sería insistirle al mundo que siga siendo lo que ya dejó de ser.

Di un paso a atrás. El rastro continuaba, pero ya no me interesaba seguirlo.

Me alejé despacio, dejando que el viento se lo llevara. No sé si volverá a cruzarse en mi camino, pero si lo hace, espero que sea distinto... o que yo ya no tenga la tentación de acercarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario