- Un cajón que ya no cerraba.
- La costumbre de guardar cosas aunque no hubiera espacio.
- Una puerta que todavía no sabía si se iba a abrir.
- Un nombre escrito demasiado arriba.
- Una caja llena de pruebas casi iguales.
- Una línea que se negó a pasar por donde debía.
- El impulso de desarmar algo solo para preguntar por qué.
- Algo que parecía aterrador hasta que dejó de serlo.
- Un montón de figuras esperando.
- La idea de que quizás no era el poblema.
- Una mesa llena y las patas vacías.
- Un mapa de caminos posibles.
- Un miedo con aspecto de formulario.
- Una carpeta nueva.
- La extraña tranquilidad de poner un nombre.
- Una moneda que decidió transformarse.
- La sospecha de que algunas cosas tienes carácter.
- Una página que aprendió sola.
- Un gato que parecía diminuto.
- La duda de si todavía era suficiente.
- Un montón de cosas feas vistas de cerca.
- La esperanza absurda de que se vieran distintas.
- Una puerta cerrándose en silencio.
- Otra puerta abriéndose con fuerza.
- El cansancio de cargar cosas futuras.
3.8.26
Cosas que el gato guardó en julio
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Oh, me gustó esto
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