Hoy me desperté sin ganas, sin pistas que seguir ni nada que rasguñar.
El sol entraba suave, como si no quisiera molestar. Y aún así, me molestó. No porque diera luz, solo por no traerme nada nuevo.
Caminé un poco por mi cabaña; probé morder una hoja seca, pero no sabía a nada interesante; subí a la mesa, me bajé y me subí otra vez; me tiré en el suelo; me cambié de rincón. Nada estaba mal, pero nada me llamaba.
Entonces dije en voz alta "Estoy aburrido".
Y fue raro, porque al decirlo... me escuché.
Entonces solo fui yo, sin hacer nada y sin tener que probarme que existo. Estuve ahí, conmigo. No encontré algo que hacer, pero tampoco me sentí solo. Creo que eso fue suficiente por ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario